La transfobia en los medios desinforma

Otra vez la misma historia de amarillismo y lapidación mediática. Antes fue el caso de S. en relación con su licencia laboral y una eventual prestación jubilatoria. En este caso se trata de una mujer trans empleada en un organismo público, quien atravesó distintas situaciones de violencia laboral y está siendo investigada por la supuesta comisión de delitos.

 

Las notas que en prensa gráfica y digital (Clarín y Perfil) afirman livianamente que la situación de salud mental y/o los actos que se le endilgan a esta persona responden a que no se quedó “conforme” con su “cambio de género”. Esto es causa de ignorancia, indiferencia, negligencia o directo discurso de odio, porque el rol del periodismo es investigar a fondo un tema, y no guiarse por los dichos parciales de personas interesadas en perjudicar a otro/a.

 

Los/as periodistas desconocen u ocultan que la mujer realizó el cambio de identidad hace ya tres años y que se encuentra en situación de vulnerabilidad en lo que hace a su salud mental desde un período incluso anterior. Nadie se pregunta hasta qué punto ser víctima de violencia, discriminación y persecución puede tener un efecto en la salud y en las acciones de las personas. Sin reflexión alguna sobre la ética profesional, prestan la intimidad de una persona al escarnio público.

 

Y como se trata de una persona trans, atribuyen a dicha condición el motivo de lo que condenan. ¿Qué pasaría si hiciéramos lo mismo con todas las personas que son acusadas de algo? ¿Por qué diferencialmente se selecciona la condición trans para denostar de esta manera?

 

Prefieren hacer de su identidad la causa o el agravante de la condena que ya emiten, y al desconocer su situación respecto de su salud, violan gravemente su integridad y privacidad en tanto usuaria de los servicios de salud mental, vulnerando de este modo aún más la situación de la mujer.

 

Doble rechazo, entonces, al tratamiento mediático de esta noticia, que, lamentablemente, no es excepción sino exponente de la regla.

 

Y este tratamiento no es solo mediático sino que también estatal. Un tweet de la Policía Federal se encargó de publicar imágenes de la persona acusada y de su vivienda.

 

No hay debido proceso, no hay justicia, no hay confidencialidad. Solamente juicio sumario y público de alguien que no está en condiciones de defenderse.

 

La perspectiva transfóbica de estas notas criminaliza y patologiza una identidad, porque asocia de manera arbitraria una situación laboral y procesal particular a una vivencia identitaria. Porque, en este contexto, la mirada que pesa sobre la identidad es peyorativa, discriminadora.

 

Asimismo, antes que cooperar con el tratamiento y la contención, contribuye a agravar la situación de vulnerabilidad del sujeto de la noticia, haciendo, además, grosero caso omiso de los protocolos de tratamiento mediático en materia de salud mental.

 

Sea maldad explícita o afán de linchamiento, no podemos seguir permitiendo que la prensa en tanto difusora o formadora de opinión siga poniendo en agenda una mirada tan contraria a los derechos humanos que, tras años de luchas, hemos logrado que sean reconocidos.

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https://www.clarin.com/policiales/cambio-sexo-cayo-amenazar-ex-companeros-bcra-gusta-quedo_0_ByiFUVI3z.html

 

http://www.perfil.com/noticias/sociedad/cambio-de-sexo-no-quedo-conforme-y-amenazo-con-una-masacre-en-el-banco-central.phtml

 

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