Solidaridad con la Tupac Amaru y con Milagro Sala

 

16 de enero de 2016

La Tupac Amaru es, como pocos, uno de los ejemplos más interesantes de movilización social de los últimos años. Basta recorrer el barrio Alto Comedero en San Salvador de Jujuy para comprobar sus logros. Cientos de viviendas construidas, emprendimientos productivos, un centro de rehabilitación para personas con discapacidad con juegos accesibles, un centro espiritual, y hasta un complejo de piletas públicas. Porque la dignidad también implica poder recrearse, especialmente para l*s niñ*s.

La Tupac es una organización de base que, en forma pionera, incluyó siempre la perspectiva de la diversidad sexual, organizando congresos específicos y la Marcha del Orgullo en San Salvador.

Todo bajo el liderazgo de una mujer indígena, Milagro Sala, quien se enfrentó con las viejas estructuras de la política conservadora y feudal, tanto de los propios como de los ajenos.

Hoy esa mujer fue detenida, en un claro acto de persecución a la disidencia política y a la protesta social, entre otras medidas represivas para su organización, lo cual también afecta el derecho a la asociación y prestaciones sociales de carácter alimentario.

Seguramente cometió el delito de considerar personas a quienes otros solo ven como súbditos. Y parece estar pagando en carne propia la venganza personal que le juraron.

Repudiamos especialmente que su detención obedezca a una maniobra política de desprestigio y persecución de organizaciones sociales que tienen trabajo territorial real. Esta maniobra cuenta con el aval de un poder judicial conservador y clasista. Denunciamos que esta detención es un intento de disciplinamiento social a las organizaciones que protestan contra un sistema antipopular. Y pese a que traten de encubrirlo, todo está motorizado por ideas raciales, misóginas, ideológicas y de clase.

Nos preocupa enormemente esta “nueva” Argentina que asoma: despidos masivos, represión descarada y una caza de brujas propia de épocas oscuras de nuestro país. En definitiva: un retorno violento al neoliberalismo y un atropello a las mismas instituciones democráticas en cuyo nombre se embanderaron.

Defendemos los derechos LGBTI pero para que esos derechos humanos sean realmente respetados tenemos que vivir en un país donde haya libertad, donde se respete a las opiniones e iniciativas políticas diversas, donde la pobreza y el desempleo se combatan y no se alimenten. Porque quienes sufren estas políticas generalizadas de exclusión también son travestis, trans, lesbianas, gays e intersex.

Nos alarma y da mucha tristeza lo que está pasando. No queremos que nos gobiernen patrones de estancia.

 

Libertad para Milagro Sala.

Respeten a la Tupac.

Basta de criminalización.

No a los despidos ni a la censura.

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